Resumen de la lectura "La afectividad: Aspectos evolutivos y educativos" de Carmen Barrigüete Merchán, para la asignatura Necesidades Educativas Especiales.

Introducción


Al nacer, el niño se encuentra en un estado de dependencia absoluta. Para que logre independizarse y pueda ser autónomo necesita considerarse a sí mismo como un individuo particular, que tome conciencia de su propia identidad y se disocie de lo que le rodea.
Este proceso se da gracias a la evolución de diversos aspectos como el desarrollo psicomotor, el desarrollo intelectual y y el desarrollo afectivo social.
Los agentes sociales como son la familia, la escuela y la sociedad contribuyen a alcanzar la maduración de una personalidad ajustada y sin trastornos. Cuando esa integración no es eficaz, el sujeto desarrolla conductas antisociales y trastornos de la personalidad, y esto incidirá en su desempeño escolar.

Concepto


La formación integral del individuo es el objetivo principal de cualquier proceso de aprendizaje, y a esta formación contribuye la afectividad, mediante la cual se establecen relaciones con el entorno. El desarrollo intelectual y el proceso de socialización dependen de los primeros contactos afectivos; no se puede disociar lo afectivo y lo intelectual.
  • Los psicoanalistas aseguran que los niños con falta de amor están condenados al sufrimiento.
  • La Psiconeuroinmunología sostiene que a fuerza de atenciones, ternura y caricias hasta enfermos desahuciados han visto desaparecer sus males.
  • Diversos estudios afirman que el estado emocional materno se refleja en el del niño.
  • Winnicolt resalta la importancia de las caricias y otras muestras de afecto para favorecer las relaciones afectivas.
El ambiente afectivo influye en el desarrollo marcando el carácter y la personalidad. Es necesario un ambiente de afecto y cariño equilibrado para lograr el sano desarrollo psicológico.
Afectividad es la respuesta emocional y sentimental de una persona a un estímulo o a una situación.
Los psicólogos instrospeccionistas hacen una definición de otros términos:
  • Emoción: Estado afectivo intenso que sobreviene bruscamente y de forma pasajera.
  • Sentimiento: Estado afectivo menos intenso pero más estable y más duradero.
  • Pasión: Estado afectivo intenso y estable.
En ocasiones, las emociones pueden ser definitorias de nuestra conducta, transmitiendo nuestro estado de ánimo, están reguladas por normas sociales y culturales, e influyen en ellas tanto elementos genéticos como situacionales.

Desarrollo de la afectividad


En sus primeros años, el niño tiene que desarrollar conductas que le transmitan seguridad en sí mismo y en su entorno. Gracias a una adecuada intervención de los padres, el niño empieza a extender su confianza al resto del mundo.

0 - 1 años
El marco psicológico y social es la familia, y la referencia esencial es la madre. La ansiedad es frecuente debido a que el niño está consciente de que necesita de los demás para poder subsistir, y esto lo lleva a un aferramiento desesperado por temor a perder el afecto.

2 - 3 años
El niño alcanza un nivel de autonomía y maduración psicológica, lingüística y motriz que le permitirá ampliar su espacio y afirmar su autonomía.

4 - 5 años
Es capaz de tomar iniciativas en en sus comportamientos y comienza a desarrollar una conciencia moral que le indica lo que está bien y lo que está mal. Considera que el adulto impone normas y es quien lo elogia o lo critica. La desaprobación o rechazo del adulto es para él pérdida de valor, por lo que se sentirá inseguro e inadaptado; en cambio el elogio y la aceptación lo hacen sentir apoyado y querido, por lo que su autoestima, adaptación y madurez son adecuadas, y esto se ve reflejado en sus logros escolares.

6 - 7 años
Las relaciones con otros niños aumentan y se consolidan, realizando sociedades infantiles que son clave en el desarrollo de su autonomía.

8 - 11 años
Ya no es un niño y no desea que se le trate como tal, la unión con la familia es menor, no quiere salir con sus padres y se avergüenzan de ellos, saben que dependen de ellos pero su deseo de libertad es más fuerte. Si a estos cambios evolutivos se añaden problemas de carencia afectiva, sus relaciones sociales se verán afectadas negativamente, ya que a esta edad comienzan a manifestarse los trastornos de la vida afectiva, especialmente a través de dificultades de aprendizaje.

Agentes sociales


Para lograr una ajustada integración de los procesos mentales, afectivos y conductuales, es necesario que las influencias de los agentes sociales en los niños sean positivas desde su nacimiento.

Familia

Los estímulos y vivencias con que el niño aprende en la familia lo condicionan profundamente. Las relaciones en la familia son la base de socialización infantil y determinan la receptividad y adaptación en el proceso de escolarización. Si el modelo de pareja de sus padres es atractivo, el niño interiorizará la experiencia y algún día reconstruirá esa personalidad alguna vez admirada. Si por el contrario, la relación de pareja falla, se dará lugar a trastornos y desajustes del desarrollo evolutivo y la personalidad; su rendimiento escolar será bajo debido a una baja autoestima, inhibición, incapacidad de expresión, trastornos de socialización y desconfianza.
El niño necesita modelos de conducta en un ambiente feliz para poder desarrollar su autonomía. La felicidad humana, la estabilidad emocional y la serenidad psicológica son fruto de vivencias saludables, no de reflexiones.